domingo, 12 de julio de 2009

LA GRACIA DEL GURU

ROMANIZACION DEL GURUMUKHIDhanaasree mehlaa 5. jah jah paykha-o tah hajoor door katahu na jaa-ee. rav rahi-aa sarbatar mai man sadaa Dhi-aa-ee. 1 eet oot nahee beechhurhai so sangee ganee-ai. binas jaa-ay jo nimakh meh so alap sukh bhanee-ai. rahaa-o. paratipaalai api-aa-o day-ay kachh oon na ho-ee. saas saas sammaaltaa mayraa parabh so-ee. 2 achhal achhayd apaar parabh oochaa jaa kaa roop. jap jap karahi anand jan achraj aanoop. 3 saa mat dayh da-i-aal parabh jit tumeh araaDhaa naanak mangai daan parabh rayn pag saaDhaa. 4327
DHANAASAREE, QUINTO MEHL(AMADO):Dondequiera que mire, allí le veo presente; Él nunca está lejos. Él está todo-saturando, por todas partes; oh mi mente, medite para siempre en Él. 1 Él solo se llama su compañero que no será separado de usted aquí o de ahora en adelante. Ese placer que fallece en un momento es trivial. pausa Él nos acaricia y nos da sustento; No le falta nada. Con cada respiración, mi Dios cuida de Sus criaturas. 2 Dios es indecriptible, impenetrable e infinito; Su forma es alta y exaltada. Cantando y meditando en la encarnación de maravilla y belleza, Sus sirvientes humildes están en beatitud. 3 Bendígame con tal comprensión, oh Señor Dios Misericordioso, que yo pueda recordarlo. Nanak pide a Dios por el regalo del polvo de los pies de los Santos. 4 3 27Domingo 28 de Assaar (Samvat 541 Nanakshahi) (Página: 677)
REFLEXION ESPIRITUAL : "LA GRACIA DE WAHEGURU"
"Dondequiera que mire, allí le veo presente; Él nunca está lejos. Él está todo-saturando, por todas partes; oh mi mente, medite para siempre en Él.1 Él solo se llama su compañero que no será separado de usted aquí o de ahora en adelante." SGGS 677Dios se nos ha dado a conocer como el Dios de toda gracia, Waheguru y la posición en la cual hemos sido colocados es la de haber gustado que el Señor es benigno, es decir, lleno de gracia. A menudo, cuán difícil nos resulta creer que el Señor es benigno. El sentimiento de nuestros corazones naturales es que en todos nosotros hay naturalmente una absoluta incomprensión de la gracia de Dios.Algunos piensan que la gracia implica que Dios pasa por alto el pecado, pero ello no es así; la gracia supone que el pecado es una cosa tan abominable que Waheguru no lo puede tolerar; si estuviera al alcance del hombre, después de haber hecho mal, rectificar sus actos y corregir su propia naturaleza a fin de poder estar ante Dios, no habría ninguna necesidad de la gracia. El mero hecho de que Waheguru obre por gracia demuestra que el pecado es algo tan espantoso que, siendo el hombre pecador, su estado es enteramente ruinoso, insano y sin esperanza, y que nada sino solamente la soberana gracia puede responder a su necesidad.Debemos aprender lo que Dios es para nosotros, no por medio de nuestros propios pensamientos, sino por medio de la revelación que él nos ha dado acerca de sí mismo en el propio SGGS , es decir, “el Dios de toda gracia”. En cuanto comprendo que soy un hombre pecador y que Waheguru vino a mí porque conocía plenamente la vastedad y el horror de mi pecado, comprendo también lo que es la gracia. La fe me hace ver que Dios es mayor que mi pecado y no que mi pecado es mayor que Dios. El gran secreto para crecer es considerar a Waheguru como Dios de gracia. Ésta es una verdad que deberíamos tener presente en las circunstancias más corrientes de la vida. Supongamos, por ejemplo, que tengo un defecto que me parece difícil de corregir; si me dirijo a Waheguru como a mi Amigo, él me proporciona el poder del cual tengo necesidad para hacerlo. La fe debería estar siempre en ejercicio contra las tentaciones del ego falso o haume y no solamente mis propios esfuerzos, los que nunca serán suficientes. La fuente del verdadero poder es el sentimiento de que el Guru está lleno de gracia. El hombre natural nunca quiere reconocer a Waheguru como la única fuente de fuerza y de toda bendición. Si mi unión con Waheguru se ve interrumpida, mi corazón natural siempre dirá: «Debo corregir la causa de este estado antes de que yo pueda allegarme a Waheguru.» Pero Él está lleno de gracia; y sabiendo esto, lo único que tenemos que hacer es volver a El enseguida, tal como estamos, y luego saturarnos profundamente ante El. Solamente en El hallaremos y de él recibiremos lo que puede restaurar nuestras almas. La humildad en su presencia es la única verdadera humildad. Si en su presencia reconocemos ser exactamente lo que somos, descubriremos que El manifiesta para con nosotros nada más que la gracia.Es Waheguru quien da a nuestras almas descanso perdurable, y no nuestra opinión personal acerca de nosotros mismos. La fe nunca considera como fundamento del descanso lo que hace en nosotros; ella recibe, ama y teme la revelación de Dios y los pensamientos de Dios , en el cual está Su descanso. Si Waheguru es precioso para nuestras almas, si nuestros ojos y nuestros corazones están pendientes de él, la vanidad y el pecado que nos rodean no tendrán ascendiente sobre nosotros, y en eso radicará también nuestra fortaleza contra el pecado y la corrupción de nuestros propios corazones. Todo cuanto veo en mí mismo fuera de él es pecado, pero lo que me hará humilde no será pensar en mis propios pecados, en mi mala naturaleza, ni estar ocupado con ellos, sino, al contrario, pensar en Waheguru, meditar en la excelencia de su Ser. Es bueno terminar con nosotros mismos y ocuparnos con Waheguru. Tenemos derecho a olvidarnos de nosotros mismos, a olvidarnos de nuestros pecados, nos asiste el derecho a olvidarnos de todo, salvo de Waheguru.No hay nada tan difícil para nuestros corazones como permanecer conscientes de la gracia, permanecer prácticamente conscientes de que no estamos bajo la ley del karma, sino bajo la gracia; con la gracia, el corazón es afirmado , pero no hay nada más difícil para nosotros que comprender efectivamente la plenitud de la gracia, aquella gracia de Dios, en la cual estan, y andar por el poder que deriva de ella.Únicamente en la presencia de Waheguru podemos conocerla, y es nuestro privilegio estar allí. En cuanto nos alejamos de la presencia de Waheguru, nuestros propios pensamientos están siempre listos para actuar, y ellos nunca pueden alcanzar el nivel de los pensamientos de Waheguru en cuanto a nosotros, es decir, la “gracia de Waheguru”.Si yo pensara que tengo el más mínimo derecho a algo, ello no sería la pura y libre gracia, no podría ser la “gracia de Waheguru”. Sólo en comunión con él podemos medir todas las cosas en relación con su gracia. Cuando permanecemos conscientes de la presencia de Waheguru, es imposible que alguna cosa, sea la que fuere —aun el estado actuál de los Thaks (asientos temporales de la fé Sikh)- pueda turbarnos, puesto que contamos con Waheguru, y entonces todo se encuentra para nosotros en una esfera en la que se ejerce su gracia.La verdadera fuente de nuestra fuerza como sikh es tener pensamientos muy sencillos acerca de la gracia; y el secreto de toda santidad, paz y tranquilidad de espíritu es permanecer conscientes de la gracia en la presencia de Waheguru.La “gracia de Waheguru” es tan ilimitada, tan plena, tan perfecta que si por un momento nos alejamos de la presencia de Waheguru no podemos tener la verdadera conciencia de ella, no podemos tener una justa apreciación de ella ni fuerza para captarla; y si procuramos conocerla fuera de Su presencia, la convertimos en licencia. Si consideramos sencillamente lo que es la gracia, vemos que no tiene límites ni términos. Seamos lo que seamos (y no podemos ser peores de lo que somos), a pesar de todo, Waheguru es AMOR a nuestro respecto. Ni nuestra paz ni nuestro gozo dependen de lo que somos para Dios, sino de lo que él es para nosotros, y esto es gracia.La gracia consiste en la preciosa revelación de que, por medio de las Enseñanzas de los Gurus Sikh, todo el pecado y todo el mal que hay en nosotros han sido quitados. Un solo pecado es más horrible para Waheguru que mil pecados a nuestros ojos; y, sin embargo, a pesar del pleno conocimiento de lo que somos, todo lo que a Waheguru le place ser a nuestro respecto es AMOR.La gracia se relaciona con lo que Dios es, y no con lo que nosotros somos, excepto en que la grandeza de nuestros pecados magnifica la inmensidad de la “gracia de Waheguru”. También debemos recordar que la gracia tiene por objeto y por efecto necesario allegar nuestras almas a la unión con Waheguru, santificarnos al enseñarnos a conocer a Waheguru y a amarle; por consiguiente, el conocimiento de la gracia es la verdadera fuente de santificación.El triunfo de la gracia se aprecia en el hecho de que, cuando la enemistad del hombre persiguió,torturó y asesinó a los Gurus, el amor de Dios introdujo la salvación mediante ese mismo acto. Ante el pleno desarrollo del pecado del hombre, la fe ve el pleno desarrollo de la gracia de Waheguru. Si tengo la más mínima duda o vacilación en cuanto al amor de Waheguru, es que me he alejado de la gracia. Entonces diría: «Soy desdichado, por cuanto no soy lo que querría ser»; pero ésa no es la cuestión. La verdadera cuestión es ésta: ¿Dios es lo que nosotros querríamos que él fuese? ¿Waheguru es todo lo que podemos desear? Si la conciencia de lo que somos, de lo que hallamos en nosotros, tiene otro efecto que no sea aumentar nuestra adoración por lo que Dios es, aunque incluso nos humillemos, estamos alejados del terreno de la pura gracia. ¿Hay descontento y desconfianza en su mente? Vea si no se debe a que aún está diciendo “yo”, “yo”, “yo”, perdiendo de vista la gracia de Waheguru.Es mejor pensar en lo que es Waheguru que en lo que somos nosotros. Mirarnos a nosotros mismos es prueba de orgullo, carencia de una cabal conciencia de que no servimos para nada. Mientras no veamos esto no podremos alejar las miradas de nosotros mismos para dirigirlas a Waheguru. Al mirar a los Santos Gurus, es nuestro privilegio olvidarnos de nosotros mismos. La verdadera humildad no consiste tanto en pensar mal de nosotros mismos como en no pensar en nosotros mismos para nada. Soy demasiado malo para merecer que se piense en mí. Lo que necesito es olvidarme de mí mismo y mirar a Waheguru, quien es digno de todos mis pensamientos. El resultado de ello será hacernos humildes en cuanto al concepto de nosotros mismos.Amados, si podemos decir como en el SGGS: "Bendígame con tal comprensión, oh Señor Dios Misericordioso, que yo pueda recordarlo. "